viernes, diciembre 12, 2008

Vamos queriendo más y más...

Gil nos cantó cerquita, cerquita, cerquita.... y cuando dijo "por eso quiéranme, porque me esfumo", creo que no alcanzó a escuchar que le dije "pero si para eso nací yo..."

Jajajaja!!

lunes, octubre 20, 2008

Octubre.

Como siempre, el décimo mes es clave para mi. Octubre tiene un encanto particular, que quizá yo percibo -o invento- porque es el mes en el que nací, pero al menos todos dicen que las lunas de octubre son las más hermosas del año.... Estoy de acuerdo. El otoño sólo puede traer cosas hermosas.

Regularmente, solía cumplir cabalmente con la profecía de aquella amable mujer que dictaba "uno siempre se deprime una semana antes de su cumpleaños"; cosa que me parecía por demás absurda pero que, sorpresivamente, cobraba sentido días antes de mi onomástico. Pero ahora se invirtió: la expectativa de cumplir 30 años finalmente, de convertirme oficialmente en un adulto contemporáneo (jajaja) que ya no tiene pretextos para no madurar, condimentada con la efervescente excitación de la forma en como festejaría ese cumpleaños, impidieron que me deprimiera días antes, y en su lugar, el declive vino en cuanto pasó el concierto. Todo clímax es sucedido por una estrepitosa caída en picada.

Las cosas sólo tienden a empeorar, siempre he dicho. Y todo lo que está bien, podría estar mejor. Sí. Pero el sábado 18 de octubre fue, en la medida de lo que la realidad puede ofrecer, totalmente perfecto.

Ver de nuevo a Trent Reznor en vivo, después de que por muchos años creí que jamás se dignaría a pisar tierras aztecas, es como un doble premio. Pagar tan poco por verlo, es plusvalía. Ver en el mismo concierto a otros grupos chingones como Stone Temple Pilots, resulta una ganga. Estar en primerísima fila sin sufrir el efecto New's Divine de plano empezaba a sonar extraño, y la presencia de mi compadre Benja junto con mis amigos ahi multiplicó mi felicidad; pero disfrutar de ese concierto entre my Beautiful Liar e Isai, eso sí que no tuvo precio. Y todo en el marco de mi cumpleaños número 30: disparó mi sospechosismo hasta niveles extraterrestres.

El concierto fue todo un regalo: un espectáculo de luces y música como sólo Reznor sabe hacerlo, tan cerca su exquisita anatomía, tan provocadora su lengua deslizándose por sus dientes en tamaño gigante, que jugara con las expectativas del público es siempre una irreverencia irresistible; brincotear con Wish y March of the Pigs al unísono con mi Liar, sostenida de sus caderas y de la reja -y tener espacio suficiente para hacerlo-; que no lloviera como se preveía... No podría haber pedido más. Los planetas estaban alineados. Debieron estarlo, porque todo fue tan grandioso que no me lo explico de otro modo.

Octubre siempre fue bello. El de 2008, fue eXXXtraordinario.

martes, septiembre 30, 2008

Muerte, muerte y más muerte

Todo pasó tan rápido que no tuve tiempo de deprimirme, de asimilar que estaba viviendo aquello a lo que más temí, pero que entendí siempre como un destino ineludible. El monstruo más feo de todos, el más temible, aquel que con un rugido podía desollarme toda, apareció de la mano de quien prometió amarme por siempre, y sin embargo, no me petrifiqué; no sufrí un colapso, no morí del impacto de verlo.

Me asustó, sí; sufrí por un momento, sí; pero luego di la vuelta y le resté toda la importancia que siempre tuvo. Monstruo tarado, no sabía que yo venía preparándome para su llegada desde hace meses, quizá años.

Y ahora hay tantas cosas que hacer, que en verdad no tengo tiempo de entristecerme. Ni ganas. La tristeza es opcional, leí alguna vez en el lugar equivocado, y ahora más que nunca lo comprendo y lo practico. Murió mi matrimonio, y con él murieron varias cosas dentro y fuera de mí -además de las que ya habían muerto desde antes y que colgaban, putrefactas, de la piel de este amor- pero como dije una vez, la muerte lleva en el vientre la semilla de la vida; y todo el dolor que ahora hay a mi alrededor, sólo son las contracciones que anuncian lo que está por nacer...

Optimista? Jamás. Pero me cansé de que la muerte me controlara, ahora soy yo quien la tiene agarrada de los cojones.

jueves, agosto 21, 2008

Podría ser mejor?

El cuarteto de Nos y NIN en un mismo concierto...

Tres días después de mi cumpleaños número 30...

Y viene el Benja desde Cabo a escuchar conmigo la serenata que me dará mi rey (Reznor) como regalo...

Bueh... sí hay algunos detalles que lo harían perfecto, pero tanta belleza me daría sospechosismo, porque como dice El Cuarteto, nada es gratis en la vida.

18 de octubre, such a perfect day.

jueves, julio 31, 2008

miércoles, abril 30, 2008


Debi quedarme de este tamaño.
Crecer es lo peor que le puede pasar a cualquiera, y lo más irónico es que conforme fui creciendo, ansiaba cada vez más crecer y convertirme en una mujerzota. De haber sabido que me esperaba la esclavitud, el desempleo, los hombres y el IETU, me habrìa quedado exactamente de este tamaño.
Con tubos y todo.
Asi, en lugar de estar jugando con la Barbie 2008 y viendo "Ahi viene cascarrabias", estoy en el maldito Internet, escribiendo boberías y haciendo mis obligaciones fiscales; en lugar de estar comiendo con mi hermano una rica sopa de hongos, un filete de pescado empapelado y de postre una manzana en almíbar -todo hecho por mi santa madre-, estoy tragando Mcmierda, sola, en mi casa
desordenada.
Feliz día del niño.

miércoles, diciembre 12, 2007

Noviembre

el día de muertos ha dejado de ser emocionante. Debí haber visitado este año alguno de los sitios a los que siempre quise ir en 2 de noviembre; con asombro en el rostro y no con lágrimas.
Mitla o Janitzio, no Pachuca.

a partir de ahora, no sólo no podré ir a esos sitios a disfrutar la deliciosa tradición, sino que no podré volver a aludir -ni acudir- a la muerte como representación, sino como cicatriz.

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fueron demasiadas emociones para sólo 18 días de noviembre. Y parece como si el corazón y todas las vísceras fueran totalmente elásticos, permeables; que resistieran cualquier cantidad de emociones sin romperse, resquebrajarse o, cualquier día, reventar.

el plexo pareciera ser un nicho sin fondo, interminable recipendiario de toda la basura que nos cae encima, acumulador inagotable de energías que no se alcanza a ver donde se guardan.

pero no es así. todas esas emociones destructivas se alojan como parásitos en los órganos, las venas y los huesos, haciéndolos porosos y espesando la sangre hasta que forma coágulos que, invariablemente, provocarán una trombosis al alma.

Vida después de la muerte

¿Cómo se supone que hacen los vivos para seguir en esta tierra después de sufrir la muerte de un ser amado?

¿Cómo sigue la vida después de la muerte de otro?


¿Còmo colársele a la cotidianeidad, al transcurso de los días, sin que la ausencia invada todos los espacios en los que uno tiene que estar?


¿Cómo tomar un atajo para poder llegar hasta el momento de la muerte propia sin pasar por el abismo que deja quien muere en todos los sitios donde solía rondar?

¿Cómo escapársele a la vida diaria ya sin el otro?

Huir de la rutina que, de súbito, no se rompió ni terminó, sino que mutó: se transformó en diametralmente lo opuesto y, mientras por años se constituyó de la diaria presencia del otro alrededor, de pronto da marcha atrás y se empieza a formar con las certeras, puntuales e inexorables ausencias del que antes, siempre estaba.

jueves, noviembre 01, 2007

jalando la capa del mago...

hay razones de forma para suprimir a la magia.
esas, por conocidas, no tiene sentido mencionarlas.

pero no sé si comprendes las razones de fondo.

reconocer que el conejo vive en el sombrero implicaría creer, y yo hace mucho, mucho tiempo dejé de creer.

el mago tiene trucos que engañarían fácilmente a mis ojos traicioneros, sembrando en los sesos las habichuelas mágicas, cuyo árbol crecería hasta donde ya no llega ni mi imaginación...

y luego, ¿cómo talaría un árbol de dimensiones épicas?

formalmente, mis argumentos son la memoria y mi segundo nombre.
en el fondo, es puro miedo.

sábado, octubre 27, 2007

sabor a metal

sin importar cuánto nos ufanemos de nuestra bizarra pero cultural filia por los muertos, los mexicanos tampoco estamos preparados para la muerte. la verdadera, la que no tiene sombrero de colores ni sabe a pan dulce, sino que deja un seco sabor a metal en la lengua.

no importa cuántos cultos se le rindan, de cuántas formas la imaginemos ni cuánto santifiquemos a los que han sido tragados por ella, la verdadera muerte es simple, plana, súbita y tan dramáticamente contundente, que jamás nos permite estar listos para ella. la mentalización, la conciencia de nuestra mortalidad, de poco sirven cuando llega ese momento que tanto tememos pero del que tan seguros estamos: cuando llega, propios y ajenos se congelan ante la evidencia de que somos burdamente finitos.

morir, ver morir, padecer una muerte o tratar de confortar al que la padece. nadie, ni el inmune que no tiene nexo emocional alguno con el que muere, está exento de los efectos devastadores u opresivos de ese momento tan vacío; ese sólo instante tan hueco, tan carente de sentido, que -al menos en este lado del mundo- nos afanamos en llenarlo de significados que no tiene.

para que el sabor a metal sea, al menos, amargo.
para que la navaja no se sienta tan fría en las vísceras.
para que no duela tanto.

jueves, septiembre 06, 2007

Costumbre

Tengo que aprender a aceptar tu muerte.

No sé cuando sucederá, pero es segura.

Pasando tanto tiempo junto a ti, absorbiéndote todos los días en cada aliento, cada paso, cada sonido, cada pensamiento; llegará un momento en que la cohesión sea inevitable e irreversible.

Y entonces, cuando mueras, me dolerá tanto como duele un desmembramiento, un estallamiento de vísceras, una súbita pero lenta y continua hemorragia...

Lo grave es que, aunque me muera contigo, no me extinguiré; seguiré aqui y, lo peor, consciente de estarlo. De manera que mi muerte será un fin presente, una putrefacción latente, una dilución consciente.

Y también podría morir yo antes que tu, en cuyo caso padecerías esto mismo. Pero yo, por mi parte, debo prepararme para tu extinción, más que para la mía; pues la muerte propia llega tan de pronto y acontece tan rápido que uno no alcanza a darse cuenta de que murió: un instante basta para agotar toda una vida...

Pero cuando muere el otro, uno tiene todo el resto de su vida para morirse con él, para desangrarse un poquito cada día, para envenenarse con el fósforo de su cadáver cada noche, sin poderse acabar de morir, hasta que el corazón ya no aguante más.

Ojalá podamos morir juntos, de una sola vez.