jueves, julio 31, 2008

miércoles, abril 30, 2008


Debi quedarme de este tamaño.
Crecer es lo peor que le puede pasar a cualquiera, y lo más irónico es que conforme fui creciendo, ansiaba cada vez más crecer y convertirme en una mujerzota. De haber sabido que me esperaba la esclavitud, el desempleo, los hombres y el IETU, me habrìa quedado exactamente de este tamaño.
Con tubos y todo.
Asi, en lugar de estar jugando con la Barbie 2008 y viendo "Ahi viene cascarrabias", estoy en el maldito Internet, escribiendo boberías y haciendo mis obligaciones fiscales; en lugar de estar comiendo con mi hermano una rica sopa de hongos, un filete de pescado empapelado y de postre una manzana en almíbar -todo hecho por mi santa madre-, estoy tragando Mcmierda, sola, en mi casa
desordenada.
Feliz día del niño.

miércoles, diciembre 12, 2007

Noviembre

el día de muertos ha dejado de ser emocionante. Debí haber visitado este año alguno de los sitios a los que siempre quise ir en 2 de noviembre; con asombro en el rostro y no con lágrimas.
Mitla o Janitzio, no Pachuca.

a partir de ahora, no sólo no podré ir a esos sitios a disfrutar la deliciosa tradición, sino que no podré volver a aludir -ni acudir- a la muerte como representación, sino como cicatriz.

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fueron demasiadas emociones para sólo 18 días de noviembre. Y parece como si el corazón y todas las vísceras fueran totalmente elásticos, permeables; que resistieran cualquier cantidad de emociones sin romperse, resquebrajarse o, cualquier día, reventar.

el plexo pareciera ser un nicho sin fondo, interminable recipendiario de toda la basura que nos cae encima, acumulador inagotable de energías que no se alcanza a ver donde se guardan.

pero no es así. todas esas emociones destructivas se alojan como parásitos en los órganos, las venas y los huesos, haciéndolos porosos y espesando la sangre hasta que forma coágulos que, invariablemente, provocarán una trombosis al alma.

Vida después de la muerte

¿Cómo se supone que hacen los vivos para seguir en esta tierra después de sufrir la muerte de un ser amado?

¿Cómo sigue la vida después de la muerte de otro?


¿Còmo colársele a la cotidianeidad, al transcurso de los días, sin que la ausencia invada todos los espacios en los que uno tiene que estar?


¿Cómo tomar un atajo para poder llegar hasta el momento de la muerte propia sin pasar por el abismo que deja quien muere en todos los sitios donde solía rondar?

¿Cómo escapársele a la vida diaria ya sin el otro?

Huir de la rutina que, de súbito, no se rompió ni terminó, sino que mutó: se transformó en diametralmente lo opuesto y, mientras por años se constituyó de la diaria presencia del otro alrededor, de pronto da marcha atrás y se empieza a formar con las certeras, puntuales e inexorables ausencias del que antes, siempre estaba.

jueves, noviembre 01, 2007

jalando la capa del mago...

hay razones de forma para suprimir a la magia.
esas, por conocidas, no tiene sentido mencionarlas.

pero no sé si comprendes las razones de fondo.

reconocer que el conejo vive en el sombrero implicaría creer, y yo hace mucho, mucho tiempo dejé de creer.

el mago tiene trucos que engañarían fácilmente a mis ojos traicioneros, sembrando en los sesos las habichuelas mágicas, cuyo árbol crecería hasta donde ya no llega ni mi imaginación...

y luego, ¿cómo talaría un árbol de dimensiones épicas?

formalmente, mis argumentos son la memoria y mi segundo nombre.
en el fondo, es puro miedo.

sábado, octubre 27, 2007

sabor a metal

sin importar cuánto nos ufanemos de nuestra bizarra pero cultural filia por los muertos, los mexicanos tampoco estamos preparados para la muerte. la verdadera, la que no tiene sombrero de colores ni sabe a pan dulce, sino que deja un seco sabor a metal en la lengua.

no importa cuántos cultos se le rindan, de cuántas formas la imaginemos ni cuánto santifiquemos a los que han sido tragados por ella, la verdadera muerte es simple, plana, súbita y tan dramáticamente contundente, que jamás nos permite estar listos para ella. la mentalización, la conciencia de nuestra mortalidad, de poco sirven cuando llega ese momento que tanto tememos pero del que tan seguros estamos: cuando llega, propios y ajenos se congelan ante la evidencia de que somos burdamente finitos.

morir, ver morir, padecer una muerte o tratar de confortar al que la padece. nadie, ni el inmune que no tiene nexo emocional alguno con el que muere, está exento de los efectos devastadores u opresivos de ese momento tan vacío; ese sólo instante tan hueco, tan carente de sentido, que -al menos en este lado del mundo- nos afanamos en llenarlo de significados que no tiene.

para que el sabor a metal sea, al menos, amargo.
para que la navaja no se sienta tan fría en las vísceras.
para que no duela tanto.

jueves, septiembre 06, 2007

Costumbre

Tengo que aprender a aceptar tu muerte.

No sé cuando sucederá, pero es segura.

Pasando tanto tiempo junto a ti, absorbiéndote todos los días en cada aliento, cada paso, cada sonido, cada pensamiento; llegará un momento en que la cohesión sea inevitable e irreversible.

Y entonces, cuando mueras, me dolerá tanto como duele un desmembramiento, un estallamiento de vísceras, una súbita pero lenta y continua hemorragia...

Lo grave es que, aunque me muera contigo, no me extinguiré; seguiré aqui y, lo peor, consciente de estarlo. De manera que mi muerte será un fin presente, una putrefacción latente, una dilución consciente.

Y también podría morir yo antes que tu, en cuyo caso padecerías esto mismo. Pero yo, por mi parte, debo prepararme para tu extinción, más que para la mía; pues la muerte propia llega tan de pronto y acontece tan rápido que uno no alcanza a darse cuenta de que murió: un instante basta para agotar toda una vida...

Pero cuando muere el otro, uno tiene todo el resto de su vida para morirse con él, para desangrarse un poquito cada día, para envenenarse con el fósforo de su cadáver cada noche, sin poderse acabar de morir, hasta que el corazón ya no aguante más.

Ojalá podamos morir juntos, de una sola vez.

sábado, agosto 04, 2007

Revertir la concepción

Si al nombrar las cosas, al apalabrarlas, las creamos,
tal vez haciendo una retrospectiva, una crónica del desastre;
un recuento de los daños, contando hacia atrás en el tiempo y en mi edad,
logremos deconstruir mi vida.

Des-haciendo lo hecho y des-armándolo todo pieza por pieza,
reduciéndome en tamaño y dimensión hasta llegar a ese punto;
ese patético, nauseabundo, vacío,
irrelevante y siempre maldito momento de la concepción...

Para entonces impedirlo.
Volviendo reversible esta vida.

sábado, junio 16, 2007

Shh....

Siempre creí que aquello de que la piel habla, de que tiene su propio lenguaje, no era más que una metáfora muy gastada, sobada, casi barata. Un simple recurso literario que habla de un muy, pero muy pobre poeta.

Y lo sigo creyendo.

Pero esta tarde la escuché. Mientras mis músculos se contraían y mi cabellera danzaba en el aire, un grito estridente reventó en la pared de mi cuerpo, escuchándose con toda claridad en mi cabeza, sin provocar ni un susurro fuera de ella.

Sin que siquiera pensara en tí, mi piel gritó tu nombre.

martes, abril 24, 2007

Cambio

Louise Lane dejó a Clark Kent porque no podía tener una relación estable con él.

Y lo cambió por Peter Parker.........................................

sábado, abril 21, 2007

Axioma

Eres tan difícil de explicar pero tan fácil de entender.

Quizá por eso estás tan enraizado. Porque en una vida caracterizada siempre por lo complejo, lo enredado, lo torcido, tus conflictos y contradicciones brillan por su simpleza. Eres fácil: tanto que para algunos resultas tan difícil de creer, que crean tramas a tu alrededor para justificarte; inventan cuestionamientos y le cuelgan debajo la respuesta, buscando la seguridad del conocimiento.

Quieren poseerte tanto que te visten del color que reconocen.

En su intento por apoderarse de ti, recurren a su creatividad y le exprimen las conjeturas. Su desesperación no les deja ver que tu no tienes respuesta, porque eres una pregunta tan obvia, que escribirla sería redundar.

Tu belleza radica, más que en tus ojos, en el silencio que se expande y estira entre nuestros oidos. No tienes nada que explicarme, nada que pedirme, nada que justificar. Y yo no tengo nada que entender, nada que inter-rogar, porque tu eres la pregunta y la respuesta implícita, cuya simultaneidad me brinda toda la paz de quien ya no tiene preguntas, solo certezas.