Si la uso, es por el enorme esfuerzo mental y emocional que implica saber mentir.
La mentira es un trámite burocrático, y estamos en tiempos de simplificación administrativa.
La honestidad no es un valor ùnico: es pura flojera de construirle un mundo a quien no es capaz de soportar una verdad.
Pereza de maquillarle el rostro a una realidad potencialmente desalentadora.
Sinceramente, que hueva.
Onironauta. Hedonista, intensa, ególatra y egócrata. Escribo para poder vivir y soy un hueso muy duro de roer. I'm a natural.
martes, septiembre 29, 2009
miércoles, septiembre 02, 2009
Lilith volvió...y no pude más que pelear con ella.
y ahi, tirada sobre la arena
luego de ser arrastrada por un incesante oleaje de pieles
suave espuma del mar revuelto
comprendí y acepté mi fatal destino.
ahi, mientras dormía
abatida después de ser víctima
de los remolinos líquidos de mi interior
unos estridentes gemidos me despertaron
sacudieron al animal de mi sangre que,
violentamente,
golpeó las puertas del cielo.
y ahi, mientras esperaba que dios abriera
mirándolo a través de la cerradura
suplicando con mi ojo visible por su gloria
él gritó desde dentro un categórico NO.
ahi, con su negativa retumbando en mis oídos
con un trago en una mano y la esperanza en la otra
comprendí lo que ese dios siempre quiso para mí:
la soledad.
luego de ser arrastrada por un incesante oleaje de pieles
suave espuma del mar revuelto
comprendí y acepté mi fatal destino.
ahi, mientras dormía
abatida después de ser víctima
de los remolinos líquidos de mi interior
unos estridentes gemidos me despertaron
sacudieron al animal de mi sangre que,
violentamente,
golpeó las puertas del cielo.
y ahi, mientras esperaba que dios abriera
mirándolo a través de la cerradura
suplicando con mi ojo visible por su gloria
él gritó desde dentro un categórico NO.
ahi, con su negativa retumbando en mis oídos
con un trago en una mano y la esperanza en la otra
comprendí lo que ese dios siempre quiso para mí:
la soledad.
martes, septiembre 01, 2009
Hoy, hace un año...
jamàs creí que llegaría hasta aquí.
pensaba que ésta casa me devoraría.
juraba que no sobreviviría.
pero hoy cumplo un año separada de quien fuera mi santo marido
y de vivir de forma "independiente".
aunque los pocos recursos le quitan el glamour a esa palabra
y la limitan a una estricta y severa supervivencia,
puedo clamar con orgullo que ya aprendí a estar sola
y que, al menos moralmente, ya soy independiente.
jamás superaré mi adicción a los hombres
y quizá nunca llegue a deshacerme de todos mis miedos
pero ya aprendí a dormir sola en ésta casa macabra
ya dejo las puertas abiertas
ya no salgo corriendo cuando se va la luz
ni me enredo con quien no quiero
con tal de acabar con la soledad.
mmmm.....
...todo suena demasiado bueno para ser verdad.
a ver cuánto tarda en despertar el demonio.
pero al menos hoy, puedo decir que me superé a mí misma.
Será por eso que Lilith se fue?
pensaba que ésta casa me devoraría.
juraba que no sobreviviría.
pero hoy cumplo un año separada de quien fuera mi santo marido
y de vivir de forma "independiente".
aunque los pocos recursos le quitan el glamour a esa palabra
y la limitan a una estricta y severa supervivencia,
puedo clamar con orgullo que ya aprendí a estar sola
y que, al menos moralmente, ya soy independiente.
jamás superaré mi adicción a los hombres
y quizá nunca llegue a deshacerme de todos mis miedos
pero ya aprendí a dormir sola en ésta casa macabra
ya dejo las puertas abiertas
ya no salgo corriendo cuando se va la luz
ni me enredo con quien no quiero
con tal de acabar con la soledad.
mmmm.....
...todo suena demasiado bueno para ser verdad.
a ver cuánto tarda en despertar el demonio.
pero al menos hoy, puedo decir que me superé a mí misma.
Será por eso que Lilith se fue?
domingo, agosto 30, 2009
domingonuevedeagosto
hoy es domingo, estoy sola, y no estoy deprimida.
el séptimo día sigue siendo una patética muestra de la verdadera lentitud y vacuidad de ésta vida; provoca el mismo vacío y la misma náusea: por ser un final, sigue pareciéndose a la vejez, a la muerte.
este día sigue siendo un viejo decrépito que se tira pedos y huele a naftalina.
pero yo no estoy deprimida.
el pausado transcurrir de éste día me hizo asomarme por esa ventanita oscura por la que no debo asomarme porque luego se ven los demonios y, al verla cerrada, deslicé debajo de la puerta una carta de agradecimiento por todo lo que me diste.
y respondiste.
dolió recordarte, pero no me deprimí. leí mi declaración oficial de muerte y mis viernes lloraron por tus martes asesinados, pero no me deprimí.
el onironauta dijo que llamaría y que vendría y aunque nada de eso sucedió, estoy bien.
es domingo y no lamento estar en casa sola;no añoro los domingos luminosos y calurosos en tu habitación; no me lacera la piel el recuerdo del olor a café por la mañana; no me siento un ser leproso y despreciable que no merece la compañía de nadie en un día tradicionalmente familiar.
sólo añoré esa piel que me ha perfumado y entibiado las últimas noches, pero no me entristeció estar más sola que un dios sin fe.
Me conservo en formaldehído.
el séptimo día sigue siendo una patética muestra de la verdadera lentitud y vacuidad de ésta vida; provoca el mismo vacío y la misma náusea: por ser un final, sigue pareciéndose a la vejez, a la muerte.
este día sigue siendo un viejo decrépito que se tira pedos y huele a naftalina.
pero yo no estoy deprimida.
el pausado transcurrir de éste día me hizo asomarme por esa ventanita oscura por la que no debo asomarme porque luego se ven los demonios y, al verla cerrada, deslicé debajo de la puerta una carta de agradecimiento por todo lo que me diste.
y respondiste.
dolió recordarte, pero no me deprimí. leí mi declaración oficial de muerte y mis viernes lloraron por tus martes asesinados, pero no me deprimí.
el onironauta dijo que llamaría y que vendría y aunque nada de eso sucedió, estoy bien.
es domingo y no lamento estar en casa sola;no añoro los domingos luminosos y calurosos en tu habitación; no me lacera la piel el recuerdo del olor a café por la mañana; no me siento un ser leproso y despreciable que no merece la compañía de nadie en un día tradicionalmente familiar.
sólo añoré esa piel que me ha perfumado y entibiado las últimas noches, pero no me entristeció estar más sola que un dios sin fe.
Me conservo en formaldehído.
cheater
Sí, hice trampa.
Me fuí por la libre.
Me llené de placebos, me anestesié el alma.
Me le escapé por la puerta trasera al tiempo,
cuando llegó a buscarme con su material de curación.
Huí de la realidad y desde fuera me burlé de ella,
mientras la veía desvanecerse.
Tenía un as bajo la manga -el de espadas-.
Su respiración acorralada y vibrante me arrulló como canciòn de cuna
el onironauta me arrastró hacia el sueño y con sus manos mágicas borró mi memoria.
Hice trampa, me escondí,
huí, me mentí
regresé a la vida después de mi asesinato
con hechizos y conjuros que me convirtieron en zombie
renunciando así al paraíso.
who fucking cares? De cualquier forma fui exiliada mucho tiempo atrás.
Me fuí por la libre.
Me llené de placebos, me anestesié el alma.
Me le escapé por la puerta trasera al tiempo,
cuando llegó a buscarme con su material de curación.
Huí de la realidad y desde fuera me burlé de ella,
mientras la veía desvanecerse.
Tenía un as bajo la manga -el de espadas-.
Su respiración acorralada y vibrante me arrulló como canciòn de cuna
el onironauta me arrastró hacia el sueño y con sus manos mágicas borró mi memoria.
Hice trampa, me escondí,
huí, me mentí
regresé a la vida después de mi asesinato
con hechizos y conjuros que me convirtieron en zombie
renunciando así al paraíso.
who fucking cares? De cualquier forma fui exiliada mucho tiempo atrás.
martes, agosto 25, 2009
Estando el suelo tan parejo...
A veces, de tan claro, eres confuso.
De tan sencillo y transparente, me haces pensar que escondes un oscuro y aterrador misterio.
Me cuesta mucho creer que no tengas sombras, fantasmas,
tus fosas llenas de muertos y tu armario lleno de herramientas
para crear otros nuevos.
Ojalá creerte fuera tan fácil como quererte.
De tan sencillo y transparente, me haces pensar que escondes un oscuro y aterrador misterio.
Me cuesta mucho creer que no tengas sombras, fantasmas,
tus fosas llenas de muertos y tu armario lleno de herramientas
para crear otros nuevos.
Ojalá creerte fuera tan fácil como quererte.
domingo, agosto 09, 2009
I'm only sleeping
Sí, me gusta levantarme tarde.
Me gusta vivir de noche y dormir de día.
La cama es un sitio tan confortable, cálido, personal y agradable,
que no comprendo a los que saltan de ella como resortes cual si les picara la piel.
Además, no hay muchas razones para despertar a este mundo: todo funciona mejor en los sueños, incluso en las pesadillas, porque ahi, a diferencia de la realidad, siempre habrá la opción de despertar.
----------------------------------------------------------------------------
El maestro John siempre lo dirá mejor que yo:
"porfavor no me despierten, no me sacudan, déjenme donde estoy, sólo estoy durmiendo".
http://www.youtube.com/watch?v=X2m8e3kY2Bc
Me gusta vivir de noche y dormir de día.
La cama es un sitio tan confortable, cálido, personal y agradable,
que no comprendo a los que saltan de ella como resortes cual si les picara la piel.
Además, no hay muchas razones para despertar a este mundo: todo funciona mejor en los sueños, incluso en las pesadillas, porque ahi, a diferencia de la realidad, siempre habrá la opción de despertar.
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El maestro John siempre lo dirá mejor que yo:
"porfavor no me despierten, no me sacudan, déjenme donde estoy, sólo estoy durmiendo".
http://www.youtube.com/watch?v=X2m8e3kY2Bc
miércoles, agosto 05, 2009
No voy
yo todavía te pienso mucho como para apersonarme en esas tierras calientes cuyo vapor susurraría en mis oídos el eco de cada promesa que ahi me hiciste;
todavía se me desvanece el rencor al ver colarse por tus ojos al niño que nunca has dejado de ser
y todos esos rostros, voces, escenarios, olores conocidos me arrastrarían a esa parte de mi memoria que tanto me empeño en ignorar;
todavía encontraría en ese camino algunos pedazos de mis sueños rotos,
como moronas que fuimos dejando en el suelo para nunca perdernos.
aun no soy tan fuerte para pisar sobre las huellas que dejaste sin quemarme los pies.
Asi que no voy a Zamora.
todavía se me desvanece el rencor al ver colarse por tus ojos al niño que nunca has dejado de ser
y todos esos rostros, voces, escenarios, olores conocidos me arrastrarían a esa parte de mi memoria que tanto me empeño en ignorar;
todavía encontraría en ese camino algunos pedazos de mis sueños rotos,
como moronas que fuimos dejando en el suelo para nunca perdernos.
aun no soy tan fuerte para pisar sobre las huellas que dejaste sin quemarme los pies.
Asi que no voy a Zamora.
miércoles, julio 08, 2009
No sólo MJ le cantaba a Ben...
Cuentan que, de muy niña, solía hablar con las ratas.
Me colocaba frente al desagüe del lavadero,
en cuclillas,
y conversaba con el mamífero que por ahi se asomaba.
No tengo la más remota idea de qué diablos pensaba,
pero conociéndome,
supongo que me parecía una criaturita del señor como cualquier otra.
Digna, por tanto, de atención y afecto,
igual que el resto de las inmundas, fétidas y grises criaturas del señor.
Siempre hice víctima de mi conversación a cuanto ser tuviera orejas.
Siempre tuve afección por los seres rechazados,
tradicionalmente discriminados, repudiados,
proscritos.
Hay vicios que nunca se quitan.
martes, mayo 26, 2009
Madrugada
No quiero dormir.
La noche siempre me parece demasiado buena para desperdiciarla durmiendo, y el día demasiado lánguido para soportarlo despierto.
El miedo no ayuda.
El hambre tampoco.
La ansiedad es el gatillo del insomnio.
La inseguridad que dejan mis demonios cuando me hablan todos al mismo tiempo, me ha robado el sueño últimamente.
Tu cuerpo desnudo a mi lado tampoco ayuda.
Tu piel grita ¡Bésame!
y yo podría perder el sueño del resto de mis noches obedeciéndole.
Ya maté dos escarabajos (de esos idiotas que chocan por todas partes).
Ya desapareció la cucaracha que iba a matar también: encontró los restos de un escarabajo y los llevó a casa, para cenar en familia.
Ya vi una bolsa de plástico moverse sola.
Ya me sumergí en tus motivos ocultos, sin poder des-cubrirlos.
Ya hasta se quitó el calor.
Ya intenté trabajar -sin conseguirlo, por supuesto-.
Ya hasta se me está yendo el hambre.
Ya busqué justificaciones reales para mi afán de huir y cumplir con mi fatal destino (manifiesto), para luego quejarme de él.
Sólo encontré una, pero no suficientemente contundente.
Y sueño sí tengo, pero mañana regreso a mi estanque y no quiero pasar dormida las últimas horas que me quedan con tu privacidad.
Al menos de ésta semana.
Desearía que mi piel sudara uno de esos brillantes poemas que escribes.
Ojalá yo no hubiera sido secuestrada, al nacer, por el miedo.
Desearía no pasar la madrugada buscando pretextos para escapar de quien amo.
Entonces podría dormir como anoche, adherida a tu corteza y babeando tu tronco.
Enramada.
Entonces dormiría como quien no teme perder tiempo porque no teme morir,
no espera despierto a la muerte cada noche.
sábado, mayo 16, 2009
Amanecí con un dolor en el corazón.
Incluso, el dolor me despertó.
Estaba sumida en uno de esos profundos y bizarros sueños que suelo tener (diario) y no tenía intenciones de despertar hasta recibir esa llamada prometida, la que me ha estado despertando los últimos días. Pero no, el corazón me arrancó de mi sueño gritando "¡DESPIERTA! Sal de esa cama YA mismo y ve a buscarlo.
Si pues, abrí un ojo. El otro con dificultad: el rímel había pegado mis pestañas. Empezó a preocuparme ese dolor, era muy intenso pero no era un infarto; no me dolía el brazo ni me faltaba el aire; es más, ni siquiera era realmente un dolor. Era como si hubiera dormido con un yunque sobre el pecho y la presión ejercida estuviera haciendo sus efectos. Pero era preocupante: sin siquiera ser un dolor, me dolía cada vez más y me estaba provocando un ataque de ansiedad.
Quizá era eso: un ataque de ansiedad. No son algo nuevo para mí, pero hace mucho tiempo no padecía uno. Y ahora no tiene razón de ser, aquella vez fue resultado del cocktail que me tomé: una onza de abandono, dos de desamor y el toque final, unas tachas malignas que me recetó el doctor para curar mis úlceras gástricas.
Pero hoy no pasó nada. Incluso estaba contenta, ya había encontrado una línea narrativa para mi texto, bastante buena -ahora sólo faltaba desarrollarla- y mi espacio onírico ésta vez no era la pesadilla. Soñaba estar con mi tío y su novio, en su casa -que no es la real- fumando y conversando. Salí al gran jardín de la casa por la puerta equivocada y arrojé mi colilla al aire, pero al notar que caía en el pasto, corrí a apagarla. Menos mal, pues cuando me acerqué ya estaba quemando un papel. La apagué sobre una enorme piedra que, a su vez, despedía fuego con la fricción de mi colilla. Una mujer gritaba al fondo del jardín, "Paco mira, está saliendo fuego de la piedra", lo que me hacía voltear hacia arriba y ver a mi tío trepado en un árbol, con esa actitud regañona de siempre. Al mirar mi propia piedra, veía que era idéntica a la de la mujer y notaba que, por cierto, también le estaba saliendo fuego azul. Entonces le grité a Paco "aqui también" y me empezaba a parecer surreal la escena, surreales la mujer y yo mirando piedras idénticas, con fuego azul saliendo de ellas, cuando mi corazón gritó.
¡Despierta y salte de ahi!
Salté de la cama como quien encuentra un alacrán entre sus sábanas. Me disponía a bañarme para salir pronto de ahi, me apresuré como nunca -soy lennnnta como perezoso- pero me seguía angustiando la tormenta que sentía dentro, ese dolor intocable y casi indescriptible que me cerraba el esófago; me dolía respirar y tragar la leche que me serví, y que acabé por tirar.
Abrí la puerta de la casa. Ya no me bañé, ya no importa. Tengo que salir. La cerré inmediatamente. Lo que ví coincidía perfectamente con el dolor -o lo explicaba-: no había calle, ni auto, ni árbol, ni casas, ni cielo. Todo blanco. Vacío. Nada. El límite de la realidad era el marco de esa puerta; después, un blanco absoluto e inexorable. Y por supuesto, aterrador por inexplicable.
Cerré la puerta y volví corriendo a mi cama. Esto es un sueño, pensé. Confié. Al cruzar el umbral de mi recámara, vi el cuerpo de una mujer acostado boca abajo, abrazando la almohada y con el rostro sumido en ella. Se instaló en mi todo el desconcierto y el pánico que un sólo ser humano pueda conocer, pero levanté la sábana para ver quien era.
Su cuerpo estaba rígido y azul. Como ese fuego, como mi dolor de corazón. Debajo de su seno izquierdo, aplastado entre el pezón y la sangre ya seca, el alacrán.
Incluso, el dolor me despertó.
Estaba sumida en uno de esos profundos y bizarros sueños que suelo tener (diario) y no tenía intenciones de despertar hasta recibir esa llamada prometida, la que me ha estado despertando los últimos días. Pero no, el corazón me arrancó de mi sueño gritando "¡DESPIERTA! Sal de esa cama YA mismo y ve a buscarlo.
Si pues, abrí un ojo. El otro con dificultad: el rímel había pegado mis pestañas. Empezó a preocuparme ese dolor, era muy intenso pero no era un infarto; no me dolía el brazo ni me faltaba el aire; es más, ni siquiera era realmente un dolor. Era como si hubiera dormido con un yunque sobre el pecho y la presión ejercida estuviera haciendo sus efectos. Pero era preocupante: sin siquiera ser un dolor, me dolía cada vez más y me estaba provocando un ataque de ansiedad.
Quizá era eso: un ataque de ansiedad. No son algo nuevo para mí, pero hace mucho tiempo no padecía uno. Y ahora no tiene razón de ser, aquella vez fue resultado del cocktail que me tomé: una onza de abandono, dos de desamor y el toque final, unas tachas malignas que me recetó el doctor para curar mis úlceras gástricas.
Pero hoy no pasó nada. Incluso estaba contenta, ya había encontrado una línea narrativa para mi texto, bastante buena -ahora sólo faltaba desarrollarla- y mi espacio onírico ésta vez no era la pesadilla. Soñaba estar con mi tío y su novio, en su casa -que no es la real- fumando y conversando. Salí al gran jardín de la casa por la puerta equivocada y arrojé mi colilla al aire, pero al notar que caía en el pasto, corrí a apagarla. Menos mal, pues cuando me acerqué ya estaba quemando un papel. La apagué sobre una enorme piedra que, a su vez, despedía fuego con la fricción de mi colilla. Una mujer gritaba al fondo del jardín, "Paco mira, está saliendo fuego de la piedra", lo que me hacía voltear hacia arriba y ver a mi tío trepado en un árbol, con esa actitud regañona de siempre. Al mirar mi propia piedra, veía que era idéntica a la de la mujer y notaba que, por cierto, también le estaba saliendo fuego azul. Entonces le grité a Paco "aqui también" y me empezaba a parecer surreal la escena, surreales la mujer y yo mirando piedras idénticas, con fuego azul saliendo de ellas, cuando mi corazón gritó.
¡Despierta y salte de ahi!
Salté de la cama como quien encuentra un alacrán entre sus sábanas. Me disponía a bañarme para salir pronto de ahi, me apresuré como nunca -soy lennnnta como perezoso- pero me seguía angustiando la tormenta que sentía dentro, ese dolor intocable y casi indescriptible que me cerraba el esófago; me dolía respirar y tragar la leche que me serví, y que acabé por tirar.
Abrí la puerta de la casa. Ya no me bañé, ya no importa. Tengo que salir. La cerré inmediatamente. Lo que ví coincidía perfectamente con el dolor -o lo explicaba-: no había calle, ni auto, ni árbol, ni casas, ni cielo. Todo blanco. Vacío. Nada. El límite de la realidad era el marco de esa puerta; después, un blanco absoluto e inexorable. Y por supuesto, aterrador por inexplicable.
Cerré la puerta y volví corriendo a mi cama. Esto es un sueño, pensé. Confié. Al cruzar el umbral de mi recámara, vi el cuerpo de una mujer acostado boca abajo, abrazando la almohada y con el rostro sumido en ella. Se instaló en mi todo el desconcierto y el pánico que un sólo ser humano pueda conocer, pero levanté la sábana para ver quien era.
Su cuerpo estaba rígido y azul. Como ese fuego, como mi dolor de corazón. Debajo de su seno izquierdo, aplastado entre el pezón y la sangre ya seca, el alacrán.
viernes, mayo 15, 2009
lunes, mayo 11, 2009
Not very brave-heart
Aun no sé si soy yo la tierra sobre la que echarás tus últimas raíces.
(ok, sí sé).
Tus laberintos no me dan miedo
pero sí lo que tus miedos, tu egoísmo
y tu instinto juntos te lleven a hacer.
Pero gozo y seguiré gozando de tus mieles,
tu virtud, tus ansias, tus dependencias;
tu tan negada nobleza.
Seguiré endulzándome ésta amargosa vida
con el jugo caliente que emerge
cuando exprimo tu trémulo corazón.
Hasta que reviente el mío.
Que, a fin de cuentas, suicida sí soy.
(ok, sí sé).
Tus laberintos no me dan miedo
pero sí lo que tus miedos, tu egoísmo
y tu instinto juntos te lleven a hacer.
Pero gozo y seguiré gozando de tus mieles,
tu virtud, tus ansias, tus dependencias;
tu tan negada nobleza.
Seguiré endulzándome ésta amargosa vida
con el jugo caliente que emerge
cuando exprimo tu trémulo corazón.
Hasta que reviente el mío.
Que, a fin de cuentas, suicida sí soy.
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